Créditos para llegar a fin de mes.

Hace tiempo que la crisis secó el grifo del crédito y las entidades financieras prestan con cuentagotas y bajo estrictos requisitos de solvencia. El endurecimiento de las condiciones para recibir financiación por los cauces tradicionales, sumado al prolongado deterioro económico y al galopante paro, ha llevado a los clientes a recurrir a otras vías más flexibles para obtener liquidez. Así, tras un periodo de letargo, el negocio de los créditos rápidos parece resurgir. Según datos del Banco de España, el importe de las nuevas operaciones de créditos al consumo alcanzó los 12.800 millones de euros en 2012, lo que supone casi una cuarta parte de los 42.000 millones contabilizados en 2008. Y esta tendencia a la baja no va a cambiar a corto plazo, prevén desde la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (Asnef). Sin embargo, algunas firmas de crédito instantáneo han logrado aumentar su número de clientes y operaciones en los últimos meses. Una de las más conocidas, Cofidis, incrementó un 4,7% el volumen de préstamos otorgados en 2012 con respecto al año anterior, hasta un importe total de 368, 5 millones de euros, y elevó su baste de clientes activos un 2,85% hasta los 796.831. La entidad sostiene que “a lo largo del año pasado, hemos consolidado los pilares del nuevo modelo de negocio que estamos construyendo ”. Y es que el impacto de la crisis ha obligado a este tipo de entidades especializadas en créditos personales ha adaptarse para recuperar la demanda perdida. Si bien en los años de bonanza económica proliferaron los créditos fáciles más bien para satisfacer caprichos tales como viajes o coches, durante la recesión no solo se ha reducido la oferta sino que también ha cambiado el perfil del demandante. Ahora suelen acudir a estos productos personas con dificultades para llegar a fin de mes o con gastos imprevistos. La gran ventaja de los créditos exprés es que prácticamente todos los consumidores puede acceder a ellos y se conceden en pocos días (entre 24 y 48 horas), sin tener que superar grandes estudios de viabilidad. En general, únicamente se solicita una fotocopia del DNI y de la nómina o pensión. En algunos casos, basta incluso con presentar una factura del teléfono fijo o móvil o cualquier recibo. Eso sí, es imprescindible no figurar en ASNEF ni otra lista de morosos. Pero no es oro todo lo que reluce. El principal inconveniente es que, a cambio de la facilidad y sencillez con la que se concede el capital, las comercializadoras imponen elevados tipos de interés que de media superan el 20%. Los TAE pueden alcanzar incluso el 50%, lo que supone abonar en concepto de intereses la mitad del crédito. Además, suelen aplicarse comisiones de apertura, estudio y cancelación de hasta el 3%. Víctor Ortiz, letrado de la Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (Ausbanc), asegura que están reapareciendo los anuncios publicitarios de créditos urgentes que garantizan el ingreso del dinero sin complicaciones. “Son el recurso de personas y pequeñas empresas que están con el agua al cuello por ejemplo por el tema de los desahucios o porque no pueden pagar las facturas”, sostiene. Pero advierte que “son una salida rápida para los problemas que conllevan un gran coste a corto plazo” y aconseja quese utilicen “como último recurso, no como una opción de financiación habitual”. En el caso de los minipréstamos, que son pequeños créditos de hasta 600 euros concedidos inmediatamente a través de Internet o sms, el plazo de devolución en una sola cuota oscila habitualmente entre los 15 o 30 días. Por ello, conviene solo usarlos si se tiene la certeza de poder reembolsarlo en el tiempo establecido. En caso contrario, habrá que hacer frente también a los intereses de demora. La mayoría de las webs disponen de simuladores de crédito. En el portal de Cofidis, se puede seleccionar desde 500 a 6.000 euros a devolver entre 12 y 48 meses. Un crédito de 500 euros a razón de 49 euros mensuales durante un año exige un interés del 17,6%, dado que se acaban pagando 588 euros. Conforme aumenta el importe, bajan los intereses. Si se piden 4.000 euros a un año, la cuota mensual será de 379 euros, lo que supone un interés del 13,7%. Banco Cetelem, perteneciente al grupo francés BNP Paribas, ofrece desde 1.000 a 6.000 euros de forma instantánea y sin papeleos. A partir de 3.000 euros permite cubrir proyectos como celebraciones, gastos médicos o la compra de vehículos. En 12 meses, el TAE alcanza el 29%. La gestoría de micro- crédito CrediAgil, marca de Santander Consumer Finance, permite solicitar dinero sin aval y sin nómina rellenando un sencillo formulario donde se elige el importe y la fecha de vencimiento. Concede desde 50 hasta 500 euros. Fuente: CincoDias.