Descubre las otras maneras de trabajar

Empleos a tiempo parcial, freelance, puestos ocupados por dos personas, trabajos de pocas horas a la semana y bajos sueldos.Las soluciones que se ponen sobre la mesa para solucionar el grave problema del paro ya no garantizan un trabajo de los de toda la vida. Fue John Kennedy quien dijo en la década de 1960 que “si los hombres tenemos suficiente talento como para inventar nuevas máquinas que destruyen puestos de trabajo, también tenemos la capacidad de hacer que las personas que han perdido su empleo vuelvan a trabajar”. El mercado laboral está mutando a un ritmo vertiginoso. Una transformación que ha pillado a España con el pie cambiado y una dura crisis económica a sus espaldas. Las soluciones no son fáciles y requieren un cierto ejercicio de creatividad. Las ideas que se señalan como necesarias van desde la colaboración público-privada para fomentar el empleo hasta los conocidos como minijobs que funcionan en Alemania.

‘Minijobs

Esta modalidad de trabajo apareció en 2003 de la mano del Gobierno socialdemócrata de Gerhard Schröder. Se planteó como una fórmula para combatir el paro que en ese momento azotaba Alemania y su atractivo reside en el hecho de que sólo tributa un 2% en el IRPF y el trabajador no está obligado a aportar el 50% de los costes totales de la Seguridad Social. Son puestos de baja cualificación para los que se precisa poca experiencia, se contratan escasas horas y se pagan sueldos bajos. Por ejemplo, un camarero o un cocinero de un hotel con un contrato de 20 horas semanales por un sueldo de 400 euros al mes. Gayle Allard, economista de IE Business School, recuerda que en Reino Unido y en Estados Unidos existe una variante de esta fórmula: “El Estado subvenciona ciertos trabajos de baja cualificación. Es decir, puedes contratar a alguien y el Gobierno te exime de pagar determinados impuestos o te financia el sueldo de ese empleado. Es una alternativa que lleva vigente en Estados Unidos desde la década de 1990”.

‘Job Sharing’

Esta es una fórmula que lleva practicándose en Estados Unidos desde los años 70. Consiste en compartir un mismo puesto. De esta manera, dos empleados dividirían las tareas, el sueldo y el horario, y la empresa ahorraría en las cotizaciones a la Seguridad Social. José Manuel Casado, socio fundador de 2C Consulting, la califica como “una manera imaginativa para flexibilizar el mercado laboral”, y recuerda, además, que “ya no se puede garantizar el empleo de por vida, por lo que los profesionales debemos invertir en nuestra marca personal y acostumbrarnos a trabajar por proyectos muchas veces”. Begoña Puente, profesora del departamento de organización y gestión de personas de Esade, no está de acuerdo. Según Puente, ni los minijobs ni el job sharing “proporcionan flexibilidad, sino que extienden el contrato precario. En Alemania llevan tiempo usando estas fórmulas y han podido comprobar sus graves consecuencias. Entre otras, que los jóvenes no comienzan a cotizar a la Seguridad Social hasta los treinta años de edad, con su consiguiente repercusión negativa en las pensiones”. Para la profesora de Esade estas fórmulas no fomentan el empleo, sino que frenan las tasas de paro. “Son una forma de repartir el escaso trabajo entre pocas personas, de salir de las listas del paro. Es como poner tiritas. De ahí que no fomente, realmente, la creación de empleo ni el crecimiento de la economía”.

Gigonomics

José Manuel Casado habla del Gig para referirse a un cambio de modelo en la organización del trabajo, “en la que el individuo, más que los países y las empresas, es quien decide sobre su propio futuro”. Gigonomics representa el cambio de la economía estadounidense compuesto por freelance, trabajos a tiempo parcial combinados con la reducción de los puestos corporativos, externalización de tareas, deslocalización de la producción, crowsourcing y el fin de la lealtad a las empresas. En el fondo se trata de entender al profesional como su propia empresa y por ello Casado defiende la importancia de la marca personal.

Otras ideas

Gayle Allard asegura que en la reforma laboral aprobada por el Gobierno en 2012 se incluyó un supuesto que se usa desde hace tiempo en Estados Unidos y en Gran Bretaña, y que postula que cuando a un profesional que recibe el subsidio por desempleo se le ofrece un puesto en el que recibirá menor remuneración podrá complementarlo, durante un periodo de tiempo limitado, con el 25% de la prestación por desempleo.

Nuevos estilos de vida y valores

1. Adolescentes digitales. Altamente interrelacionados, desarrollan nuevas formas de comunicación. 2. Los intermedios. Están cómodos en los estatus intermedios y acostumbrados al cambio. Se adaptan desarrollando estrategias personales con las que vencer la incertidumbre. Normalmente se mueven cerca de los ‘freelance’ y de los trabajadores por obra. 3. Jóvenes globalizados. Tienen experiencia internacional desde muy jóvenes y alta movilidad. Son los futuros directivos y utilizan todas las herramientas a su alcance para acceder al mundo globalizado. 4. Esperanzados grises. Ya están jubilados, pero siguen en activo. Pueblan las salas de lectura de las universidades, hacen viajes alrededor del mundo. Son participativos y muchos de ellos tienen un trabajo como cooperador o a tiempo parcial en una empresa. 5. Emprendedores de plata. Siempre activos. Lo que ellos encuentran especialmente interesante es aportar una vez más su experiencia y su conocimiento profesional a nuevos proyectos. Fuente: Expansión.