Pagar deudas VS Ahorrar más.

Siempre hay espacio para el ahorro, aunque tengas deudas que pagar. Lo ideal es no deber dinero, pero mientras llega ese momento, gestionar nuestras finanzas lo mejor posible y no dejar de lado completamente el ahorro son premisas que no debemos olvidarCuando tenemos que hacer frente a una deuda, corremos el peligro de entrar en un círculo vicioso. Al tener que satisfacer los pagos en un determinado plazo parte de nuestros ingresos quedan “hipotecados” con esa obligación y los intereses que genera.

El “ahorro ideal”

Los expertos del Instituto Aviva aconsejan empezar a ahorrar desde el momento en que nos incorporamos al mercado laboral. Así el porcentaje que destinamos a ese fin cada mes es menor. A los 30 años, los entendidos aconsejan ahorrar un 10% de los ingresos. Si esperamos a los 40, o a los 50, este porcentaje de “ahorro ideal” puede multiplicarse. Para asegurar un buen futuro, los españoles deberían ahorrar entre un 10 y un 20% de lo que ganen cada mes, según indican los expertos. De acuerdo con un reciente informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), el descenso en las rentas y el aumento de deudas son las causas de que cada mes ahorren un 10,5% de sus ingresos. Los españoles aprueban por poco, pero se trata de un nivel de los más bajos desde 2007. Sólo en el último trimestre de 2013, las familias dejaron de ahorrar 14.932 millones de euros respecto al mismo período de 2012. Según otro estudio realizado por la web Kelisto.es, 4 de cada 10 españoles no ahorra y únicamente el 15% lo hace de forma periódica.

Analizar a fondo las deudas

Quizá sean una o varias deudas lo que te está impidiendo ahorrar actualmente, como a una gran mayoría de españoles. Estudiar cada una de ellas es fundamental para hacerles frente de la manera más inteligente posible. Hay que saber qué intereses tiene ligados esa deuda: cuanto más altos sean, más nos urge deshacernos de ellos. A menos cuotas (pagos más altos), menos intereses. Hacer este esfuerzo nos ahorrará una pequeña fortuna a largo plazo. Por lo tanto, lo ideal es satisfacer los pagos en los periodos más breves posible. Los plazos ideales serían 3, 6 o 12 meses. Confecciona una hoja de ruta para saldar tus deudas. Elabora un presupuesto a medida con la herramienta de Fintonic, que te ayuda a controlar el impacto de tus préstamos y tener siempre presentes tus gastos e ingresos. Gestionar así tus finanzas es fundamental para evitar sorpresas desagradables. La prioridad debe ser siempre liquidar la deuda, pero esto no debe implicar necesariamente abandonar tus propósitos de ahorro.

Reducir los frentes abiertos

Quizá te hayas planteado pedir un nuevo préstamo para solventar la deuda inicial, o una segunda hipoteca. Esta solución, aunque no es la panacea, hará que se reduzcan drásticamente los intereses y el tiempo en el que se podrá liquidar esa deuda. Sin embargo, la falsa ilusión de vernos completamente liberados de esa deuda no debe hacernos olvidar que seguimos debiendo dinero. La clave para salir indemnes en cualquier caso está en pensar fríamente. Para gestionar nuestras finanzas de la manera más llevadera posible, siempre han de imponerse la disciplina y el compromiso con nuestras obligaciones. Fuente: Expansión.